TRANSPARENCIA Y BUENA ADMINISTRACIÓN
Es una exigencia de calidad democrática.
Es un derecho fundamental que emana del derecho a la Buena Administración.
Las Administraciones abiertas, cristalinas y que practican la cultura de la transparencia, son conscientes de la centralidad de la persona en el Ordenamiento jurídico y que fomentan la participación del ciudadano en la sociedad.
Facilitan que la Administración sea susceptible de control por parte de los ciudadanos, garantizando que las políticas públicas se realicen siempre de conformidad con el interés general y en estricto cumplimiento de la legalidad
La información de interés general, no solo la que procede de la administración y gestión de fondos públicos, debe estar a disposición de los ciudadanos. Por una razón fundamental. Ahora, en un sistema democrático, el verdadero soberano es el pueblo en conjunto y en cuanto integrado por todos y cada uno de los ciudadanos. Los ciudadanos son los verdaderos dueños y señores de las instituciones públicas y de interés general y, por ello, pueden, y deben, conocer todos los aspectos que tengan que ver con su manejo y administración.
Jaime Rodríguez Arana
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